Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville —Tess, no discutas. Vas a obligarme a que te diga que eres una lugareña que no entiende, que no tienes sentido de las relaciones sociales. No sabes lo que dices.
—Soy una lugareña, es verdad, pero de condición, no por naturaleza.
Habló con tono airado, pero su ira se desvaneció con la rapidez con que habÃa surgido.
—Peor para ti. Creo que el pastor aquel que desenterró tu alcurnia hubiera hecho mejor callándose. Porque vuestra ruina como familia me parece ahora que guarda relación con este otro hecho que confirma vuestra falta de firmeza. Familia decrépita equivale a voluntad decrépita y conducta vacilante. ¡Dios mÃo! ¿Por qué me diste un motivo más para despreciarte, revelándome tu verdadero origen? Yo te creÃa un fuerte y lozano retoño de la naturaleza y eras el fruto tardÃo y contrahecho de una degenerada aristocracia.
—¡No es mi familia la única asÃ! Los antepasados de Retty fueron en otro tiempo grandes propietarios, como los del ganadero Billett. Y los Debbyhouses, que ahora son carreteros, proceden de la antigua familia De Bayeux. Y lo mismo que ésas hay muchas familias en todo este condado; no tengo yo la culpa.
—Peor para el condado.