Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Aumentó la oscuridad en el granero y se vieron en la imposibilidad de seguir trabajando.
Al llegar Tess aquella tarde a su casa, no bien se halló sola en su habitación, se puso a escribir una carta a Ángel. Sólo que a poco empezó a titubear, y no llegó a terminarla. Luego se quitó el anillo de boda que llevaba al cuello y se lo puso en el dedo, teniéndolo allí toda la noche, a fin de confirmarse en la idea de que era realmente la mujer de aquel voluble galán capaz de proponerle a Izz que se fuera con él, cuando tan poco tiempo hacía que se separara de ella. Sabiendo esto, ¿cómo había de escribirle en términos apasionados ni de darle a entender el cariño que aún le tenía?