Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Continuó haciendo sus penosas tareas diarias, hasta que llegó por fin el día más importante para los labradores: la feria de la Candelaria. Era en esta feria donde se concertaban los nuevos empleos para el año de labor que empezaba a contarse desde el día de la Anunciación, y los trabajadores que pensaban cambiar de granja acudían puntualmente a la ciudad en que se celebraba la feria. Casi todos los braceros de Flintcomb-Ash pensaban despedirse, y ya en la madrugada de aquel día comenzó el éxodo rural a la ciudad, que distaba unos veinte kilómetros de allí, por un camino accidentado y monstruoso. Aunque también Tess tenía intención de despedirse para el día señalado, fue una de las pocas que no acudieron a la feria por tener la vaga esperanza de que acaso le ocurriera algo impensado que hiciese innecesario el que siguiese trabajando en las faenas agrícolas.