Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville —Tess, ¿y el señor que estuvo hablando contigo?
—SÃ, es verdad, pero no entró, me habló al pasar.
—¿Qué señor era ése? —le preguntó la madre—. ¿Acaso tu marido?
—No, ése no vendrá nunca ya —respondió Tess con serena desesperanza.
—Entonces ¿quién era?
—¿Para qué me lo pregunta usted, madre? Ya hace tiempo que le conoce.
—¡Ah! ¿Y qué ha dicho? —tornó a preguntar Joan, curiosa.
—Ya se lo diré todo mañana cuando estemos instaladas en nuestra casa de Kingsbere. Allà se lo diré todo.
HabÃa dicho que no habÃa estado allà su marido. Y, sin embargo, cada dÃa sentÃa con más fuerza que aquel hombre era su verdadero marido.