Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Se había hecho «justicia», y el presidente de los inmortales, según frase de Esquilo[157], había terminado su juego con Tess. Y los caballeros y damas de la familia d’Urberville seguían durmiendo en sus tumbas, ajenos al suceso. Los mudos espectadores de aquella aparición se arrodillaron silenciosamente en tierra en actitud de plegaria, y así permanecieron largo rato en inmovilidad completa. La bandera seguía ondeando en silencio. Tan pronto como tuvieron fuerzas para levantarse, se volvieron a coger de la mano y continuaron su camino.