Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville —Eso es…, por mil libras se lo doy. Bueno, podrĂa dárselo por menos… Porque, despuĂ©s de todo, mejor puede Ă©l lucirlo que no un pobre como yo… Mira, Tess, puedes decirles que hasta por cien libras se lo vendo… Y para no andar con regateos, por cincuenta…; menos todavĂa, por veinte. ¡Por veinte libras!… Ahora, que de ahĂ no paso. ¡QuĂ© caramba! La honra de la familia es la honra de la familia y no lo doy ni por un penique menos.
TenĂa Tess harto llenos de lágrimas los ojos y harto ahogada la voz para que pudiera expresar los sentimientos que la embargaban. AsĂ que volviĂł de pronto la espalda y partiĂł.