La letra escarlata
La letra escarlata —Seguramente que sÃ,—respondió el magistrado,—y ha aducido tales razones, que dejaremos el asunto como está; por lo menos, mientras la mujer no sea objeto de escándalo. Hemos de tener, sin embargo, cuidado de que la niña se instruya contigo en el catecismo, buen Sr. Wilson, ó con el Reverendo Sr. Dimmesdale. Además, á su debido tiempo es preciso ocuparse en que vaya á la escuela y á la iglesia.