La letra escarlata
La letra escarlata Nada más pasó entre el marino y Ester. Pero en aquel mismo instante vió ésta al viejo Rogerio de pie en el ángulo más remoto de la plaza del mercado, sonriéndole; sonrisa que,—al través de aquel vasto espacio de terreno, y en medio de tanta charla, alegrÃa, bullicio y animación, y de tanta diversidad de intereses y de sentimientos,—encerraba una significación secreta y terrible.