La letra escarlata
La letra escarlata Era de pequeña estatura, con semblante surcado por numerosas arrugas y que sin embargo no podÃa llamarse el de un anciano. En los rasgos de su fisonomÃa se revelaba una inteligencia notable, como la de quien hubiera cultivado de tal modo sus facultades mentales, que la parte fÃsica no podÃa menos que amoldarse á ellas y revelarse por rasgos inequÃvocos. Aunque merced á un aparente desarreglo de su heterogénea vestimenta habÃa tratado de ocultar ó disimular cierta peculiaridad de su figura, para Ester era evidente que uno de los hombros de este individuo era más alto que el otro. No bien hubo percibido aquel rostro delgado y aquella ligera deformidad de la figura, estrechó á la niña contra el pecho, con tan convulsiva fuerza, que la pobre criaturita dió otro grito de dolor. Pero la madre no pareció oirlo.