Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Esta fe en la nada de la necesidad y en el mundo subterráneo se convierte en fe en el cielo, porque el sí-mismo que ha partido tiene que reunirse con su universalidad, tiene que abrirla y sacar de ella lo que él contiene, y llegar así a aclararse. Pero este reino de la fe, veíamos que sólo en el elemento del pensar despliega su contenido sin el concepto, y lo veíamos, por ello, sucumbir en su destino, a saber, en la religión de la Ilustración. En ésta, se reinstaura de nuevo el más allá suprasensible del entendimiento, pero de tal manera que la autoconciencia queda satisfecha en el más acá y a lo suprasensible, al más allá vacío al que no se ha de conocer ni de temer, no lo sabe ni como sí-mismo ni como poder.
En la religión de la moralidad, finalmente, se reestablecía que la esencia absoluta es un contenido positivo, pero éste se hallaba unificado con la negatividad de la Ilustración. Tal contenido era su ser, que también se había recogido en el sí-mismo y permanecía ahí enclaustrado, y era un contenido diferenciado, cuyas partes negaba tan inmediatamente cuanto que ellas estaban emplazadas. Pero el destino en el que este movimiento contradictorio se hundía era el sí-mismo consciente de sí en cuanto destino de la esencialidad y la efectividad.