Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Así, pues, el espíritu que sólo es eterno o abstracto se convierte, a sus propios ojos, en otro, o accede a la existencia y, de manera inmediata, en la existencia inmediata. Crea, pues, un mundo. Eso de crear es la palabra que la representación tiene para el concepto mismo según su movimiento absoluto, o bien, para el hecho de que lo simple que ha sido declarado absoluto, o el pensar puro, porque es lo abstracto, sea, más bien, lo negativo y, por ende, lo contrapuesto a sí, o lo otro; o bien, por decir lo mismo de otra forma, porque lo puesto como esencia es la inmediatez simple o el ser, pero, en cuanto inmediatez o ser, carece de sí-mismo, y entonces, faltándole la interioridad, es pasivo, o ser para otro.—Este ser para otro es, a la vez, un mundo; el espíritu, en la determinación del ser para otro, es la subsistencia tranquila de los momentos antes incluidos en el pensar puro, esto es, la disolución de la universalidad simple y el dispersarse de ésta en su propia particularidad.