Fenomenología del Espíritu

Fenomenología del Espíritu

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Visto superficialmente, este mundo invertido es lo contrario del primero, de tal manera que lo tiene fuera de él, y lo repele de sí como una realidad efectiva invertida, uno es el fenómeno, mientras que otro es lo en-sí, uno es tal como es para otro, el otro, en cambio, tal como es para sí; de suerte que, por usar los ejemplos anteriores, lo que sabe dulce es propiamente, o interiormente en la cosa, agrio, o lo que en el imán del fenómeno es efectivamente polo norte, en el ser interior o esencial sería polo sur; lo que se presenta como polo del oxígeno en la electricidad que aparece, sería el polo del hidrógeno en la electricidad que no aparece. O bien, una acción que en el fenómeno es un delito, en lo interior debería poder ser, propiamente hablando, buena (una mala acción podría tener una buena intención); la pena sólo sería pena en el fenómeno, mas en , o en otro mundo, sería un beneficio para el criminal. Sólo que tales oposiciones de interior y exterior, de fenómeno y suprasensible, en cuanto oposiciones de dos realidades efectivas de distinto tipo, ya no están presentes. Las diferencias repelidas no vuelven a repartirse de nuevo entre dos sustancias tales que las soportaran y les confiriesen una subsistencia separada por la que el entendimiento volviera a caer fuera de lo interior a su posición previa. Un lado o sustancia volvería a ser el mundo de la percepción, en el que una de las dos leyes diera libre curso a su esencia y, frente a él, un mundo interior, precisamente un mundo sensible como el primero, pero en la representación; no podría ser señalado como mundo sensible, ni visto, ni oído, ni saboreado, pero, sin embargo, sí que sería representado como tal mundo sensible. Pero, de hecho, si lo uno puesto es algo percibido, y su en-sí, en cuanto lo inverso de ello, es también algo sensible representado, entonces lo ácido es lo que sería lo en-sí de la cosa dulce, una cosa tan efectivamente real como lo sea una cosa ácida; lo negro, que sería lo en-sí de lo blanco, es lo efectivamente negro; el polo norte, que es lo en-sí del polo sur, es el polo norte presente en el mismo imán; el polo del oxígeno, que es lo en-sí del polo del hidrógeno, es el polo del oxígeno que hay presente en la misma columna. Mas el crimen efectivo tiene su inversión y su en-sí como posibilidad en la intención como tal, pero no en una buena intención; pues la verdad de la intención es sólo el hecho mismo. Conforme a su contenido, sin embargo, el crimen tiene su reflexión dentro de sí, o su inversión en la pena efectivamente real; ésta es la reconciliación de la ley con la realidad efectiva que se le contrapone en el crimen. La pena efectivamente real, finalmente, tiene en ella su realidad efectiva invertida, de tal manera que ella es una realización efectiva de la ley tal que, por ella, la actividad que tiene en cuanto pena se cancela a sí misma, la ley pasa de ser activa a ser ley tranquila y vigente, y se apaga el movimiento de la individualidad contra ella, y de ella contra la individualidad.


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