Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Así, pues, de la representación de la inversión que constituye la esencia de un lado del mundo suprasensible, hay que alejar la representación sensorial de la consolidación de las diferencias en un elemento diverso del subsistir, y este concepto absoluto de la diferencia se ha de exponer y aprehender puramente como diferencia interior, repelerse de sí mismo lo homónimo en cuanto homónimo y ser-igual de lo desigual en cuanto desigual. Lo que hay que pensar es el cambio puro, o la contraposición en sí misma, la contradicción. Pues, dentro de la diferencia, que es una diferencia interna, lo contrapuesto no es solamente uno de los dos: sería entonces un ente, y no algo contrapuesto;—sino que es lo contrapuesto de algo contrapuesto, o bien: lo otro está ello mismo inmediatamente presente dentro de él. Sin duda, traigo acá lo contrario, y llevo allá lo otro de lo que es lo contrario; pongo, pues, lo contrario en un lado, en y para sí, sin lo otro. Pero justamente por eso, en tanto que yo tengo aquí lo contrario en y para sí, es lo contrario de sí mismo, o tiene, de hecho, lo otro inmediatamente en él mismo.—Con lo que el mundo suprasensible, que es el mundo invertido, ha invadido, al mismo tiempo, el otro mundo, y lo tiene en sí mismo; es para sí el mundo invertido, esto es, invertido de sí mismo; es, en una única unidad, él mismo y su contrapuesto. Sólo así es la diferencia en cuanto diferencia interior, o diferencia en sí misma, o es en cuanto infinitud.