El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Desde hoy soy como esos pintores que pierden los brazos y empiezan a dibujar con los pies. Nunca serán los mismos cuadros, pero la gente los comprará para Navidad, y todos dirán: «Pobre muchacho, qué mal dibuja con los pies, pero cuánta voluntad que le está poniendo a su vida de mierda». Eso dirá la gente de mis cuentos. En el momento en que me infarté supe que, si no me morÃa, lo próximo que iba a escribir serÃa un texto triste y sin gracia, un texto libre de humo como los bares de este siglo. Y acá estoy: se los dejo caliente a este texto, sin corregir, para sacármelo de encima y poder seguir con mi vida, sin una pizca de sal.