El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Entonces descubrí que había llegado a mi país, por primera vez en quince años. Supe que ya no estaba en un lugar donde la gente duerme o hace otra cosa cuando yo miro lo que me importa por la tele. Supe que ya no tenía que pensar qué hora será en el sitio del mundo que me importa, ni qué temperatura hará, porque lo podía ver por la ventana. Descubrí que estaba, otra vez, en el lugar donde todos decimos ¡uh! al unísono, a las ocho de la mañana, por las razones más ridículas. Y me puse a llorar; como un chico, mientras todo el mundo decía uuuuhhh.