El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Los pongo en contexto histórico y les hablo de la unión dinástica del siglo XII, del Reino de Aragón y de lo que pasó en 1714, les digo que en la época de Franco a los catalanes los perseguían para que no hablaran su lengua, etcétera.
Pero mis amigos se aburren con todo eso, y entonces les digo lo que pienso en serio. Que no es la verdad, pero no importa. Les digo que los catalanes tienen vergüenza.
«¿Vergüenza de qué?», quieren saber.
Les digo que los catalanes no soportan que, en el extranjero, se piense que ellos bailan flamenco y le cortan orejas a los toros y después los matan y escuchan a Enrique Iglesias y dicen olé y zapatean.
Les digo que cuando en los estadios aparece ese cartel que dice «Catalonia is not Spain» es para explicarle al mundo que por favor no tengan vergüenza, es como si dijeran «oigan, somos vecinos, no somos hermanos de esta gente; vivimos al lado pero vean: nuestras cejas no están tan pobladas ni votamos con tanto candor a la derecha ni nos causa gracia Chiquito de la Calzada».
Y mis amigos me preguntan, entonces:
«¿Y por eso se quieren independizar?».