El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Ya no extraño Argentina como antes
Del mismo modo, hace quince años que no vivo en el lugar donde nací. Los primeros cinco idealicé los recuerdos que había dejado y les descubrí maravillas que solo se ven desde lejos. Los siguientes cinco años intenté hacer una vida de espaldas a mis hábitos y me aburrí como un hongo. Y desde hace cinco años decidí, de algún modo, volver.
No con el cuerpo, porque todavía es pronto, pero sí con la cabeza. Hoy todo lo que hago —libros, teatro, radio, tele— está en Buenos Aires. También todo lo que soy.
Falta mucho para el próximo Mundial
La Copa del Mundo en Brasil, que sin dudas fue la mejor que vi hasta ahora, le quitó épica a todo lo que pueda ocurrir en estos tres años que nos quedan hasta Rusia 2018. Escribí como un loco entre julio y agosto del año pasado (once crónicas en un mes, tremendas ganas) y ya no me queda resto para glosar este sánguche de nada que son los años tontos sin Mundial.
Es verdad, Racing salió campeón no hace mucho y Messi sigue persiguiendo la esponja en el Camp Nou, pero me cansaría volver sobre lo mismo, y los aburriría a ustedes si les hablara por segunda vez sobre mi perro Totín.
No puedo entender las novedades