Los trabajos y los dÃas
Los trabajos y los dÃas Desnudo haz la siembra, desnudo labra, desnudo siega (124), si a su tiempo quieres recoger todo el trabajo de Deméter, 6
para que cada fruto te crezca en su sazón, y no sea que más tarde, indigente, pordiosees por ajenas casas y nada consigas.
Asà fue como también ahora viniste a mÃ. Pero yo no te daré ni te prestaré otra vez (125). Trabaja, estulto Perses, en los trabajos que los dioses asignaron a los hombres, no sea que un dÃa, con hijos y mujer, el corazón afligido, tengas que buscar sustento de vecino en vecino, mientras ellos de ti se desentienden. Porque, dos o tres veces, quizá consigas algo; mas, si de nuevo importunas, ya nada lograrás; tú, por supuesto, mucho perorarás, y vanamente, mas inútil será el tenor de tus palabras (126). Ea, te insto a que pienses en el pago de tus deudas y en librarte del hambre (127).
Lo primero de todo, hazte con vivienda, mujer (128) y buey de arada—la mujer, adquirida (129), no casada, que pueda si es preciso seguir a los bueyes. Y ten todos los enseres dispuestos en casa, para que no hayas de pedirlos a otro, él te los niegue, tú carezcas de ellos, la ocasión se pase y disminuya tu hacienda (130).