Los trabajos y los dÃas
Los trabajos y los dÃas Corta mortero de tres pies, y una mano (134) de tres codos; también un eje de siete pies: asà es como queda muy bien medido (135). Y si es de ocho pies, puedes cortarlo sacando de él un mazo. Corta rueda de tres cuartos para carreta de diez palmos (136). Abundan los maderos curvos: lleva una cama, cuando la encuentres, a casa—buscando en la montaña y en el llano—, y que sea de carrasca: tal es para labrar con bueyes la más firme, luego que un servidor de Atenea (137) la ha fijado en el dental del arado, y con clavos la aplica y adapta al timón.
Tienes que hacerte dos arados, fabricándotelos en casa: el simple y el compuesto (138), porque asà es mucho mejor: si el uno rompes, podrás poner el otro tras los bueyes.
De laurel y de olmo son los timones que menos se carcomen; de encina, el dental; la cama, de carrasca.
Adquiere dos bueyes novales machos, pues en estos el vigor no cede, que están en plenitud de lozanÃa; tales son para trabajar los mejores. No son estos de los que se pelean en el surco, rompen el arado y dejan el trabajo sin fruto. Que tras ellos vaya un varón cuadragenario, después de almorzar pan de cuatro cortes y ocho cuadros (139); que, atento a su tarea, lleve recto el surco y no haya de mirar en derredor a sus iguales (140), sino que ponga el corazón en la faena.