Los trabajos y los dÃas
Los trabajos y los dÃas EvÃtalo: es este el mes más crudo, el tempestuoso, cruel para los rebaños, cruel para los hombres. Por entonces, dése media ración a los bueyes, sea mayor, en cambio, la del hombre: compensan las largas noches (186).
Guardando estas normas, hasta cumplirse el año, adáptate a los dÃas y a las noches, hasta que otra vez la tierra, madre de todos, produzca el fruto múltiple (187).
Cuando Zeus, después de volverse el sol (188), completa sesenta dÃas invernales, entonces, la estrella Arturo (189) abandona la sagrada corriente del Océano, y brillando por vez primera en todo su esplendor, sale al terminar la noche.
Tras ella, la cantarÃna (190) hija de Pandión, la golondrina (191), se lanza en busca de la luz, mientras Primavera de nuevo se brinda a los hombres.
Adelántate a ella, y poda tus vides: asà es mejor (192).