Los trabajos y los días
Los trabajos y los días Mas, cuando el caracol (193) suba de la tierra a las plantas, huyendo ante las Pléyades (194), ya no será tiempo de cavar las viñas, sino que se deben afilar las hoces y despertar a los criados, huir de los sombreados asientos (195), del sueño hasta el alba, en tiempo de siega, cuando el sol seca la piel. En esa época has de darte prisa, reunir el fruto en casa, en pie desde el amanecer, para que los medios de vida te sean suficientes.
La Aurora se adjudica la tercera porción del trabajo, la Aurora lleva adelante en el camino, y adelante lleva también en la faena, Aurora, sí, que al despuntar pone en la senda a muchos hombres, y a muchos bueyes unce bajo el yugo (196).
Cuando el cardo florece, y la sonora cigarra, posada en el árbol difunde su agudo cantar insistente bajo las alas, en el tiempo del verano agotador, son entonces más pingües las cabras, y e! vino excelente, más lascivas las mujeres y muy flojos los hombres, pues Sirio (197) les quema la cabeza y rodillas, y se les seca la piel, del bochorno.