La IlÃada
La IlÃada 170 —¡Levántate, Pelida, el más portentoso de los hombres! Ve a defender a Patroclo, por cuyo cuerpo se ha trabado un vivo combate cerca de las naves. Mátanse allà los aqueos defendiendo el cadáver, y los troyanos acometiendo con el fin de arrastrarlo a la ventosa Ilio. Y el que más empeño tiene en llevárselo es el esclarecido Héctor, porque su ánimo le incita a cortarle la cabeza del tierno cuello para clavarla en una estaca. Levántate, no yazgas más; avergüéncese tu corazón de que Patroclo llegue a ser juguete de los perros troyanos; pues será para ti motivo de afrenta que el cadáver reciba algún ultraje.
181 Respondióle el divino Aquiles, el de los pies ligeros:
182 —¡Diosa Iris! ¿Cuál de las deidades te envÃa como mensajera?
183 DÃjole la veloz Iris, de pies ligeros como el viento:
184 —Me manda Hera, la ilustre esposa de Zeus, sin que lo sepan el excelso Cronida ni los demás dioses inmortales que habitan el nevado Olimpo.
187 Replicóle Aquiles, el de los pies ligeros: