La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida El amanecer despuntaba sobre el Olimpo cuando los dioses se reunieron nuevamente. Atenea, incapaz de olvidar el sufrimiento de Odiseo, tomó la palabra para recordarle a Zeus que el rey de Ítaca languidecía en una prisión de cristal: la isla de la ninfa Calipso. Sin barcos ni hombres, el héroe estaba atrapado mientras en su hogar los pretendientes planeaban asesinar a su hijo. Zeus, cediendo finalmente a la insistencia de su hija, despachó a Hermes con una orden irrevocable: el exilio de Odiseo había terminado.
Hermes se ató sus sandalias doradas y se lanzó en picada desde el cielo hacia el mar, rozando las crestas de las olas con la agilidad de una gaviota. Cuando pisó la orilla de Ogigia, se adentró hacia la vasta gruta de la diosa. El aire estaba impregnado de un humo espeso y dulce, olor a cedro y tuya quemados en el hogar. Calypso, divina entre las deidades, tejía en su telar de oro mientras cantaba con una voz hipnótica, rodeada por un denso bosque de chopos, álamos y cipreses donde anidaban búhos y gavilanes. Cuatro fuentes cristalinas brotaban en distintas direcciones, regando prados de violetas que deslumbrarían al mismísimo cielo.
