La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida De pronto, miles de almas comenzaron a congregarse a mi alrededor con un griterío ensordecedor. El pánico me dominó; temí que Perséfone me enviara la cabeza de la gorgona Medusa para petrificarme. Corrí hacia mi nave, ordené a mis hombres soltar amarras y huimos aterrorizados a través de las oscuras aguas del río Océano, escapando de las fauces de la muerte misma.
El relato de mis infortunios ante la corte de los feacios continuaba con el peso de la muerte fresca en la memoria. Tras escapar del inframundo, regresamos a la isla de Circe, Eea, con un único propósito inicial: cumplir la promesa hecha a la sombra de nuestro joven compañero Elpénor. Construimos una pira en la playa, quemamos su cuerpo junto con sus armas y clavamos su remo en lo alto del túmulo, para que el mundo no olvidara que alguna vez existió. Circe, fiel a su naturaleza indómita, nos recibió con carne y vino, pero al caer la noche me apartó del grupo. En la oscuridad, me trazó el mapa de los terrores que aún me aguardaban y me dio las claves para sobrevivir a lo imposible.
