La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida Cerca de la fuente pública de piedra, se cruzaron con Melantio, el cabrero encargado de llevar las mejores reses a los pretendientes. Melantio, un hombre de alma podrida, se burló cruelmente de ellos. «Un ruin guía a otro ruin», escupió, augurando que al mendigo le lloverían taburetes en la cabeza si osaba entrar en el palacio. Al pasar junto a ellos, Melantio lanzó una violenta patada a la cadera de Odiseo. El impacto fue duro, pero el rey se mantuvo firme como una montaña. Por un instante, el instinto asesino lo dominó; consideró aplastarle el cráneo allí mismo con su bastón, pero la prudencia sofocó su ira. Tragó su orgullo y continuó caminando en silencio.