La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida La violencia del golpe y la fría maldición del mendigo incomodaron incluso a los demás pretendientes, quienes reprocharon a Antínoo su imprudencia; después de todo, los dioses a veces caminan disfrazados entre los mortales para juzgar su arrogancia. En el piso superior, Penélope escuchó el altercado. Deseando la muerte del agresor, pidió a Eumeo que trajera al forastero para interrogarlo; quizá aquel hombre de mundo trajera alguna noticia de Odiseo. Pero el astuto rey, sabiendo que el salón aún era un polvorín de hombres embriagados y peligrosos, envió un mensaje de vuelta: «Dile a la reina que espere hasta la puesta del sol. Entonces, a solas y junto al fuego, le diré todo lo que sé de su esposo». Penélope, reconociendo la sensatez del vagabundo, aceptó esperar.