La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida Pero la paz fue breve. Melanto, una sirvienta desleal que se había convertido en la amante de Eurímaco, se acercó a Odiseo y comenzó a insultarlo con desprecio, llamándolo borracho y vagabundo. Odiseo la fulminó con la mirada, amenazando con que Telémaco la despedazaría por su insolencia. Las criadas huyeron aterradas, pero Eurímaco tomó el relevo de las burlas. El noble intentó humillar a Odiseo ofreciéndole trabajo duro, insinuando que era demasiado perezoso para ganar su pan. Odiseo le respondió con un desafío directo, asegurando que podría vencerlo segando trigo o guiando el arado, y que, si el rey regresaba, las puertas del palacio le quedarían pequeñas a Eurímaco para huir. Cegado por la furia, Eurímaco le arrojó un pesado taburete. Odiseo lo esquivó ágilmente, y el mueble impactó en un copero, que cayó al suelo derramando el vino. Telémaco, asumiendo su autoridad, se puso en pie y ordenó a los hombres, ya intoxicados, que se marcharan a dormir. Sorprendidos por la firmeza del muchacho, los pretendientes vaciaron sus copas y abandonaron el salón.