La Odisea

La Odisea

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

112 —¡Padre Zeus que imperas sobre los dioses y sobre los hombres! Has enviado un fuerte trueno desde el cielo estrellado y no hay nube alguna; indudablemente es una señal que haces a alguien. Cúmplame ahora también a mi, a esta mísera, lo que te voy a pedir: tomen hoy los pretendientes por última y postrera vez la agradable comida en el palacio de Odiseo; y, ya que hicieron flaquear mis rodillas con el penoso trabajo de fabricarles harina, sea también esta la última vez que cenen.

120 Así se expresó; y holgóse el divinal Odiseo con el presagio y el trueno enviado por Zeus, pues creyó que podía castigar a los culpables.

122 Las demás esclavas, juntándose en la bella mansión de Odiseo, encendían en el hogar el fuego infatigable. Telémaco, varón igual a un dios, se levantó de la cama, vistióse, colgó del hombro la aguda espada ató a sus nítidos pies hermosas sandalias y asió la fuerte lanza de broncínea punta.

128 Salió luego y, parándose en el umbral, dijo a Euriclea:

129 —¡Ama querida! ¿Honrasteis al huésped dentro de la casa, dándole lecho y cena, o yace por ahí sin que nadie le cuide? Pues mi madre es tal, aunque discreción no le falta, que suele honrar inconsideradamente al peor de los hombres de voz articulada y despedir sin honra alguna al que más vale.

134 Respondióle la prudente Euriclea:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker