La Odisea
La Odisea 292 —¡Oíd, ilustres pretendientes, lo que os voy a decir! Rato ha que el forastero tiene su parte igual a la nuestra, como es debido; que no fuera decoroso ni justo privar del festín a los huéspedes de Telémaco, sean cuales fueren los que vengan a este palacio. Mas, ea, también yo voy a ofrecerle el don de la hospitalidad, para que él a su vez haga un presente al bañero o a algún otro de los esclavos que viven en la casa del divinal Odiseo.
299 Habiendo hablado así, tiróle con fuerte mano una pata de buey, que tomó de un canastillo; Odiseo evitó el golpe, inclinando ligeramente la cabeza, y en seguida se sonrió con risa sardonia; y la pata fue a dar en el bien construido muro.
303 Acto continuo reprendió Telémaco a Ctesipo con estas palabras: