El hombre que rie
El hombre que rie Josiana tenía un espíritu inquietante. Sentíase tan inclinada a la impureza, que era gazmoña. Los retrocesos de altivez en sentido inverso de nuestros vicios, nos llevan a los vicios contrarios. El exceso de esfuerzo para ser casta la hacía mojigata. Permanecer demasiado a la defensiva, indica un secreto deseo de ataque. Encerrábase en la arrogante excepción de su rango y de su nacimiento, mientras premeditaba tal vez, como hemos dicho, alguna brusca salida.
Estábase en la aurora del siglo XVIII. Inglaterra bosquejaba lo que ha sido en Francia la regencia. Walpole y Dubois se sostienen. Marlborough se batía contra su ex-rey Jacobo ir a quien, según decía, había venido su hermano Churchill. Veíase brillar a Bolingbroke y apuntar a Richelieu. La galantería hallaba cómoda cierta mezcla de clases: los vicios contribuían a ese allanamiento. Más tarde debían hacerlo las ideas. El encarcelamiento, preludio aristocrático, comenzaba lo que la revolución debía acabar.