El hombre que rie
El hombre que rie Lo aflictivo es que Barkilphedro presentaba un aborto. EmprendÃa un vasto trabajo y, en suma, lo tenÃa cuando menos por poco estrago. ¡Ser un hombre corrosivo, tener en sà una voluntad de acero, un odio de diamante, una ardiente curiosidad de la catástrofe, y no quemar nada, ni decapitar, ni exterminar! Ser lo que era, una fuerza devastadora, una animosidad voraz, un roedor del bien ajeno, haber sido creado (porque hay un creador), un Barkilphedro completo para dar sólo un mal capirotazo, ¿es posible? ¿ErrarÃa su golpe? ¡ser un resorte para lanzar trozos de roca y soltar toda su apetecida presa para hacerle un chichón en la frente o un rasguño; realizar una tarea de SÃsifo para un resultado de hormiga; sudar todo el odio casi para nada! ¡Poner en movimiento todos sus engranajes, hacer en la sombra un tráfago de máquina de Marly para conseguir pellizcar la punta de un dedillo rosado!