El hombre que rie
El hombre que rie El porfiado viento del norte sopló sin intermitencias sobre el continente europeo, y con más rudeza aun sobre Inglaterra, durante todo el mes de Diciembre de 1689, y todo el mes de Enero de 1690. De ahà el calamitoso frÃo que se hizo anotar aquel invierno «memorable para los pobres», en los márgenes de la vieja biblia de la capilla presbiteriana de Non Juros de Londres. Gracias a la útil solidez, del antiguo pergamino monárquico empleado para los registros oficiales, largas listas de indigentes, hallados muertos de hambre y de desnudez, son aun hoy dÃa legibles en muchos documentos locales, especialmente en los Clilnk liberty Corcet del municipio de Southwark, en la Pie powdes Court, y en la White Chapel Court, celebrada en la aldea de Stapney, por el bailÃo del señorÃo. El Támesis se cubrió de hielo, cosa que no sucede mas que una vez cada siglo, formándose con dificultad por las sacudidas del mar. Los carros rodaron por encima del rÃo helado; encima del Támesis hubo feria con tiendas, y luchas de toros y osos, se asó un buey entero encima del hielo. Este pavimento de hielo duró dos meses. El penoso año 1690 excedió en rigor a los célebres inviernos del siglo XVII, tan minuciosamente observados por el doctor Gedeón Delaun, a quien la ciudad de Londres honró con un busto sobre su correspondiente pedestal en calidad de boticario del rey Pedro I.