Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Todo lo que lo rodeaba, aquel jardín pacífico, aquellas flores embalsamadas, aquellas niñas dando gritos de alegría, aquellas mujeres graves y sencillas, aquel claustro silencioso, lo penetraban lentamente, y poco a poco su alma iba adquiriendo el silencio del claustro, el perfume de las flores, la paz del jardín, la ingenuidad de las monjas y la alegría de las niñas. Además, recordaba que precisamente dos casas de Dios lo habían acogido en los momentos críticos de su vida; la primera cuando todas las puertas se le cerraban y lo rechazaba la sociedad humana; la segunda, cuando la sociedad humana volvía a perseguirlo, y el presidio volvía a llamarlo; sin la primera, hubiera caído en el crimen; sin la segunda, en el suplicio. Su corazón se deshacía en agradecimiento, y amaba cada día más. Muchos años pasaron así; Cosette iba creciendo.
