Los Miserables - Parte 3
Los Miserables - Parte 3 Marius distinguió en el crepúsculo sus caras lívidas, sus cabezas despeinadas, sus vestidos rotos y sus pies descalzos. Sin dejar de correr, iban hablando.
La mayor decía en voz baja:
- ¡Llegaron los sabuesos, pero no pudieron pescarme!
La otra respondió:
- ¡Los vi y disparé a rajar!
Marius comprendió, a través de su jerga, que los policías habían tratado de prender a las muchachas, y ellas se habían escapado.
Se escondieron un rato entre los árboles y luego desaparecieron.
Marius iba ya a continuar su camino, cuando vio en el suelo a sus pies un paquetito gris, y lo recogió.
- Se les habrá caído a esas pobres muchachas -dijo.
Volvió atrás, pero no las encontró; creyó que estarían ya lejos; se metió el paquete en el bolsillo y se fue a comer.
Por la noche, cuando se desnudaba para acostarse, encontró en su bolsillo el paquete. Ya se había olvidado de él. Creyó que sería útil abrirlo, porque tal vez contuviera las señas de las jóvenes o de quien lo hubiera perdido.