Los Miserables - Parte 3
Los Miserables - Parte 3 El coronel no dejaba nada. La venta de sus muebles apenas alcanzó para pagar el entierro. La criada encontró un pedazo de papel que entregó a Marius; en él el coronel había escrito lo siguiente: "Para mi hijo. El emperador me hizo barón en el campo de batalla de Waterloo. Ya que la Restauración me niega este título que he comprado con mi sangre, mi hijo lo tomará y lo llevará. Estoy cierto que será digno de él".
A la vuelta de la hoja, el coronel había añadido: "En la batalla de Waterloo un sargento me salvó la vida; se llama Thenardier. Creo que tenía una posada en un pueblo de los alrededores de París, en Chelles o en Montfermeil. Si mi hijo lo encuentra, haga por él todo el bien que pueda".
Marius cogió este papel y lo guardó, no por amor a su padre, sino por ese vago respeto a la muerte que tan imperiosamente vive en el corazón del hombre.
Nada quedó del coronel. El señor Gillenormand hizo vender a un prendero su espada y su uniforme. Los vecinos arrasaron con el jardín para robar las flores más raras; las demás plantas se convirtieron en maleza y murieron.
Marius permaneció sólo cuarenta y ocho horas en Vernon. Después del entierro volvió a París, y se entregó de lleno al estudio del Derecho, sin pensar más en su padre como si no hubiera existido nunca.