Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Mientras que aquella perra con figura humana montaba guardia en la verja y los seis bandidos retrocedían ante ella, Marius estaba con Cosette.
Desde el día en que se declararon su amor, Marius iba todas las noches al jardín de la calle Plumet. El amor entre ambos crecía día a día; se miraban, se tomaban las manos, se abrazaban. Marius sentía una barrera, la pureza de Cosette; Cosette sentía un apoyo, la lealtad de Marius. No se preguntaban adónde los conducía su amor. Es una extraña pretensión del hombre querer que el amor conduzca a alguna parte.
El cielo no había estado nunca tan estrellado y tan hermoso como esa noche del 3 de junio de 1832, nunca Marius había estado tan conmovido, tan feliz, tan extasiado. Pero había encontrado triste a Cosette. Cosette había llorado; tenía los ojos rojos.
Era la primera nube en tan admirable sueño.
Las primeras palabras de Marius fueron:
- ¿Qué tienes?
Ella respondió: