Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Este entonces significaba: si no venís a abrazarme, ¿a qué venís?
Marius miró a su abuelo, que con su palidez parecía un busto de mármol.
El viejo dijo con voz severa:
- ¿Venís a pedirme perdón? ¿Habéis reconocido vuestra falta?
Creía con esto poner a Marius en camino para que el "niño" se disculpara. Marius tembló; le exigía que se opusiese a su padre; bajó los ojos, y respondió:
- No, señor.
- Y entonces -exclamó impetuosamente el viejo con un dolor agudo y lleno de cólera- ¿qué queréis?
Marius juntó las manos, dio un paso y dijo con voz débil y temblorosa:
- Señor, tened compasión de mí.
Estas palabras conmovieron al señor Gillenormand; un momento antes lo hubieran enternecido, pero ya era tarde. El abuelo se levantó y apoyó las dos manos en el bastón; tenía los labios pálidos, la cabeza vacilante; pero su alta estatura dominaba a Marius, que estaba inclinado.