Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 - ¡Compasión de vos, señorito! ¡Un adolescente que pide compasión a un anciano de noventa y un años! Vos entráis en la vida, y yo salgo de ella; vos sois rico, tenéis la única riqueza que existe, la juventud; y yo tengo todas las pobrezas de la vejez, la debilidad, el aislamiento. Estáis enamorado, eso no hay ni qué decirlo, ¡a mí no me ama nadie en el mundo! ¡Y venís a pedirme compasión! Pero vamos, ¿qué es lo que queréis?
- Señor -dijo Marius-, sé que mi presencia os molesta; pero vengo solamente a pediros una cosa; después me iré en seguida.
- ¡Sois un necio! -dijo el anciano-. ¿Quién os dice que os vayáis?
Estas palabras eran la traducción de este tierno pensamiento que tenía en el corazón: "¡Pídeme perdón de una vez! ¡Echate a mis brazos!" El señor Gillenormand sabía que Marius iba a abandonarlo dentro de algunos instantes, que su mal recibimiento lo enfriaba, que su dureza lo cerraba; pensaba todo esto, y aumentaba su dolor; pero éste se transformaba en cólera. Hubiera querido que Marius comprendiera, y Marius no comprendía.