Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 - ¡Cómo! ¿Me habéis ofendido, a mí, a vuestro abuelo; habéis abandonado mi casa para iros no sé dónde; habéis querido llevar la vida de joven independiente; no habéis dado señal de vida; habéis contraído deudas sin decirme que las pague, y al cabo de cuatro años venís a mi casa, y no tenéis que decirme nada más que eso?
Este modo violento de empujar al joven hacia la ternura sólo produjo el silencio de Marius.
- Concluyamos. ¿Venís a pedirme algo? Decidlo. ¿Qué queréis? Hablad.
- Señor -dijo Marius-, vengo a pediros permiso para casarme.
- El señorito se quiere casar -exclamó el anciano, cuya voz breve y ronca anunciaba la plenitud de su ira.
Se afirmó en la chimenea.
- ¡Casaros! ¡A los veintiún años! ¡No tenéis que hacer más que pedirme permiso! Una formalidad. Sentaos, caballero. Habéis pasado por una revolución desde que no he tenido el honor de veros, y han vencido en vos los jacobinos. Debéis estar muy contento. ¿No sois republicano desde que sois barón? ¿Conque queréis casaros? ¿Con quién? ¿Puedo preguntar, sin ser indiscreto, con quién?
Y se detuvo; pero, antes de que Marius tuviera tiempo de responder, añadió con violencia: