Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 - Así que veintiún años, sin posición, mil doscientas libras al año y la señora baronesa de Pontmercy irá a comprar dos cuartos de perejil a la plaza.
- ¡Señor! -dijo Marius con la angustia de la última esperanza que se desvanece-; os suplico en nombre del cielo, con las manos juntas, me pongo a vuestros pies. ¡Permitidme que me case!
El viejo lanzó una carcajada estridente y lúgubre, en medio de la cual tosía y hablaba:
- ¡Ah!, ¡ah!, ¡ah! Os habéis dicho: "Voy a buscar a ese viejo rancio, a ese absurdo bobalicón, y le diré: Viejo cretino, eres muy dichoso en verme; mira, tengo ganas de casarme con la señorita Fulana, hija del señor Fulano; yo no tengo zapatos, ella no tiene camisa; pero quiero echar a un lado mi carrera, mi porvenir, mi juventud, mi vida; deseo hacer una excursión por la miseria con una mujer al cuello; esto es lo que quiero y es preciso que consientas. Y el viejo fósil consentirá". Anda hijo, como tú quieras, átate, cásate con tu Pousselevent, con tu Coupelevent. ¡Nunca, caballero, nunca!
- Padre mío…
- Nunca.