Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 - La bala atravesó la mano, pero salió por la espalda. Es inútil que me mováis de aquí. Yo os diré cómo podéis curarme mejor que un cirujano: sentaos a mi lado en esta piedra.
Marius obedeció; ella puso la cabeza sobre sus rodillas, y le dijo sin mirarlo:
- ¡Ah, qué bien estoy ahora! ¡Ya no sufro!
Permaneció un momento en silencio; después, volvió con gran esfuerzo el rostro y miró a Marius.
- ¿Sabéis, señor Marius? Me daba rabia que entraseis en ese jardín; era una tontería, porque yo misma os había llevado allá y, por otra parte, yo sabía que un joven como vos…
Aquí se detuvo; y añadió con una triste sonrisa:
- Os parezco muy fea, ¿no es verdad?
Y continuó: