Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 - ¿Hay algún perro en el jardín? -dijo otro, y comenzó a probar los barrotes.
Cuando iba a coger el barrote que Marius quitara para entrar, una mano que salió bruscamente de la sombra le agarró el brazo; al mismo tiempo sintió un golpe en medio del pecho y oyó una voz que le decía sin gritar:
- Hay un perro.
Y vio a una joven pálida delante de él. El hombre tuvo esa conmoción que produce siempre lo inesperado; se le pararon los pelos y retrocedió asustado.
- ¿Quién es esta bribona?
- Vuestra hija.
En efecto, era Eponina que hablaba a Thenardier.
Los otros cinco se habían acercado sin ruido, sin precipitación, sin decir una palabra, con la siniestra lentitud propia de estos hombres nocturnos.
- ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres? ¿Estás loca? -exclamó Thenardier-. ¿Vienes a impedirnos trabajar?
Eponina se echó a reír, y lo abrazó.