Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 - Pues bien -dijo- esta gente es muy pobre y en esta pocilga no hay un solo sueldo.
- ¡Vete al diablo! -exclamó Thenardier-. Cuando hayamos registrado la casa ya te diremos lo que hay dentro.
Y la empujó para entrar.
- ¡Buen amigo Montparnasse! -dijo Eponina-, os lo ruego, vos que sois buen muchacho, no entréis.
- Ten cuidado, que te vas a cortar -masculló Montparnasse.
Thenardier añadió con su acento autoritario:
- Lárgate, preciosa, y deja que los hombres hagan sus negocios.
Eponina se aferró a la verja, hizo frente a los seis bandidos armados hasta los dientes, y que parecÃan demonios en la noche, y dijo con voz firme y baja:
- ¿Queréis entrar? Pues yo no quiero.
Los seis demonios se detuvieron estupefactos. Ella continuó:
- Amigos, escuchadme bien. Si entráis en el jardÃn, si tocáis esta verja, grito, golpeo las puertas, despierto a los vecinos y hago que os prendan, y llamo a la policÃa.
- Y lo harÃa -dijo Thenardier en voz baja a Brujon.
- ¡Empezando por mi padre! -dijo Eponina.