Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Thenardier hizo otra vez un movimiento para aproximarse.
- ¡Atrás! -dijo ella.
Thenardier se detuvo.
- No me acercaré, pero no hables tan alto. Hija, ¿quieres impedirnos trabajar? Tenemos que ganarnos la vida. ¿No tienes cariño a tu padre?
- Me aburrÃs -dijo Eponina.
- Pero es preciso que vivamos, que comamos…
- ¡Reventad!
Los seis bandidos, admirados y disgustados de verse a merced de una muchacha, se retiraron a la sombra y celebraron consejo.
- Es una lástima -dijo Babet-. Dos mujeres, un viejo judÃo, buenas cortinas en las ventanas. Creo que era un buen negocio.
- Entrad vosotros -dijo Montparnasse-. Haced el negocio y yo me quedaré con la muchacha, y si chista…
E hizo relucir a la luz del farol la navaja que tenÃa abierta en la manga. Thenardier no decÃa una palabra, pero parecÃa dispuesto a todo.
- ¿Y tú qué dices, Brujon? -preguntó al fin.
Brujon permaneció un instante silencioso y luego murmuró: