Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs Y, sentándose, presentó graciosamente la pandereta ante la cabra.
—Djali —continuó—, ¿en qué mes del año estamos?
La cabra levantó una pata delantera y dio un golpe en la pandereta. Era, en efecto, el primer mes del año. La multitud aplaudió.
—Djali —prosiguió la joven moviendo la pandereta hacia el otro lado—, ¿a qué dÃa del mes estamos?
Djali levantó su patita dorada y dio seis golpes en la pandereta.
—Djali —prosiguió la gitana cambiando de nuevo la posición de la pandereta—, ¿qué hora es?
Djali dio siete golpes. En el mismo momento, el reloj de la Casa de los Pilares dio las siete.
La gente estaba maravillada.
—Esto es cosa de brujerÃa —dijo una voz siniestra entre la multitud. Era la del hombre calvo, que no apartaba los ojos de la gitana.
La muchacha se estremeció y se volvió, pero una nueva salva de aplausos ahogó la sombrÃa exclamación.
La borró incluso hasta tal punto de su mente que continuó haciéndole preguntas a la cabra.
—Djali, ¿qué hace maese Guichard Grand-Remy, el capitán de los pistoleros[25] de la ciudad, en la procesión de la Candelaria?