Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —Tiradlo al suelo —le dijo.
El cántaro se rompió en cuatro trozos.
—Hermano —dijo entonces el duque de Egipto, poniendo una mano sobre la frente de cada uno—, ella es tu mujer. Hermana, él es tu marido. Durante cuatro años. ¡Marchaos!