Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No lo sé —dijo la joven. Y añadió con vivacidad—: Y vos que también me seguíais, ¿por qué lo hacíais?

—Sinceramente —respondió Gringoire—, tampoco lo sé.

Se produjo un silencio. Gringoire hacía cortecitos en la mesa con el cuchillo. La muchacha sonreía y parecía mirar algo a través de la pared. De repente, se puso a cantar articulando a duras penas las palabras:

Cuando las pintadas aves

mudas están, y la tierra…[38]

Calló bruscamente y se puso a acariciar a Djali.

—Es un animal muy bonito —dijo Gringoire.

—Es mi hermana —respondió ella.

—¿Por qué os llaman «Esmeralda»? —preguntó el poeta.

—No lo sé.

—¿Tampoco eso?

La joven sacó de su pecho una especie de bolsita oblonga que llevaba colgada del cuello con un collar de cuentas de acederaque. La bolsita exhalaba un penetrante olor de alcanfor. Estaba recubierta de seda verde y llevaba en el centro un grueso cristal verde que imitaba una esmeralda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker