Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs Este lado del Sena era, por lo demás, el menos comercial de los dos; los estudiantes armaban allà más bullicio y eran más numerosos que los artesanos, y no habÃa muelle, hablando con propiedad, más que desde el puente de Saint-Michel hasta la torre de Nesle. El resto de la orilla del Sena era unas veces playa desnuda, como era el caso pasados los Bernardinos, y otras un amontonamiento de casas con los pies metidos en el agua, como sucedÃa entre los dos puentes. HabÃa gran algazara de lavanderas, que gritaban, hablaban, cantaban de la mañana a la noche a lo largo de la orilla y golpeaban fuerte la ropa, como en nuestros dÃas. No son, estas lavanderas, la menor alegrÃa de ParÃs.