Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Era, por lo demás, un niño triste, reservado, serio, que estudiaba con pasión y aprendía deprisa. No vociferaba en los recreos, intervenía poco en las trifulcas de la calle Fouarre, no sabía lo que era dare alapas et capillos laniare[50] y no había participado en absoluto en aquel amotinamiento de 1463 que figura en los anales con el solemne título de «Sexto disturbio de la Universidad». Raramente se burlaba de los pobres estudiantes de Montaigu por las capas que les habían valido el nombre de cappettes, ni de los becarios del colegio de Dormans por su tonsura y su sobretodo de tres piezas de paño verde, azul y violeta, azurini coloris et bruni, como dice la carta del cardenal de las Cuatro Coronas.