Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Bautizó a su hijo adoptivo y lo llamó Quasimodo, bien porque quiso indicar así el día que lo había encontrado, o bien porque quiso expresar con ese nombre hasta qué punto la pobre criatura estaba incompleta y apenas esbozada. Realmente, Quasimodo, tuerto, jorobado y patizambo, apenas era un «más o menos».